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A este morena le habían encargado cuidar al paciente de la cama 69 de tal forma que cubra cualquier necesidad que él tuviese, sin importar lo que le pida. Pero para la negra eso no era ningún problema porque era bien puta, tan puta como una gallina. Cuando fue a verlo, lo encontró triste y pensativo y supo que lo mejor que podría hacer para levantarle el ánimo era darle una super mamada. Segundos más tarde estaba tragándose esa gran polla hasta el fondo de su garganta. Se la metía hasta más no poder y por más que se atragantaba no dejaba de mamar. Una enfermera así de puta se necesita cuando uno está enfermo y deprimido.

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