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No podía calmar aquellas ansias irrefrenables de sexo y por eso se quedaba hasta muy tarde en su oficina. Junto a ella se quedaban sus dos jefes inmediatos y esperaban a que ella entrase a la oficina adjunta para que comience la fiesta. Su adicción a las pollas y sobre todo a los tríos sexuales, hacían de esta secretaria una amante perfecta.

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